Carlos Buergo se mueve sobre los tablones de la batea como un equilibrista. Salta a la lancha, amarrada a una de tantas plataformas mejilloneras en la ría de Vigo. Empieza a quitarse con dificultades el traje de neopreno. Está rendido. Buergo ha expurgado durante horas los cabos a los que se adhieren cientos de organismos que le hacen compañía a los mejillones. Algas, moluscos y crustáceos que pasaban por allí y deciden vivir adosados a la batea. Los pescadores los desprecian y las trabajadoras de la conserva tienen que pasar sus buenas horas despegando a esos polizones de la concha del mejillón, rasurando la barba verde donde anidan. Pero Buergo confía en que quizá, dentro de unos años, alguno de esos bichitos sea capaz de curar un tumor. Y no puede evitar emocionarse.

“Fíjese, fíjese. Media hora buceando y mire cómo está el traje”. A simple vista, el neopreno chorrea agua y sólo se aprecia algún pegote de alquitrán que despide reflejos tornasolados. Si lo examinas de cerca, ves un espectáculo. La chaquetilla de goma bulle con un sopicaldo primordial compuesto de hierbecitas e invertebrados. “La ría está llena de vida. Por eso estamos buscando aquí”. Buergo es un biólogo marino de 27 años, un pipiolo reclutado en la Universidad y movilizado a la primera línea de fuego de una guerra submarina. El último mono de la empresa farmacéutica más atípica del mundo: PharmaMar, filial de la gallega Zeltia. Un ejército de científicos que se enfrenta al peor de los enemigos: el cáncer.

PharmaMar lleva 16 años buscando armamento en los océanos. Ahora tiene un arsenal compuesto de 30.000 especies marinas archivadas y congeladas. Y el rastreo no cesa. Sólo en el último semestre ha dedicado 17 millones de euros a investigación. Al menos un centenar de estos organismos ha demostrado alguna actividad anticancerígena. Quince están en fase preclínica, es decir, se investiga con ellos ‘in vitro’ y en cobayas. Tres compuestos han pasado ya a la fase clínica: están siendo probados en enfermos muy graves a los que se les aplica el remedio experimental como último recurso a la desesperada. En breve, uno de estos fármacos revolucionarios puede recibir la autorización para salir al mercado. Será el primero que coloque en los hospitales PharmaMar. Después de década y media poniendo a punto la artillería, el lanzamiento de Yondelis –así se llama el antitumoral– será el primer cañonazo.

Todo depende de que la Agencia Europea del Medicamento le dé el visto bueno. Si aprueba su comercialización, la empresa farmacéutica española será la envidia de las multinacionales. Los accionistas de Zeltia respirarán tranquilos en estos tiempos de borrascas bursátiles. Y su presidente, José María Fernández Sousa-Faro, podrá sacudirse por fin el sambenito de visionario que le acompaña desde 1986, cuando inició esta cruzada. ¿Pero qué pasará si el permiso es denegado? La decepción sería tremenda, aunque en Zeltia no hablan de derrota. Mucho menos de retirada. “Tenemos dinero para seguir investigando dos años más. Por ese lado no hay problema”, asegura Fernández Sousa. “Pero hay tanta gente pendiente de nosotros en todo el mundo… Nos miran con lupa y nuestro prestigio está en juego”.

Fernández Sousa es un hombre discreto. Ojos de un azul atlántico, traje gris profesoral, modales a la antigua. Catedrático de Bioquímica, ya no da clases, pero se le nota su vocación pedagógica cuando conversa. Uno se lo imaginaría montando en bicicleta por las calles de Oxford, birrete en la cabeza y faldones al aire, pero no al timón de una empresa que cotiza en el Ibex 35 (el selecto índice de las compañías punteras) codo con codo con Repsol y Telefónica. Se fogueó como investigador en la empresa Antibióticos. “Buscábamos donde buscaban todos, en organismos terrestres o en la síntesis química. Teníamos que examinar 10.000 muestras para encontrar algo novedoso”. En éstas aterrizó en Antibióticos un ejecutivo llamado Mario Conde. Sí, él. Conde echó un vistazo a la estadística. ¿Un éxito por cada diez mil fracasos? Así no hay forma de dar el pelotazo. ¡Que investiguen otros! Y Conde, doctor honoris causa y espejo de empresarios, vendió la compañía. Con las mismas, Fernández Sousa cogió la puerta y dijo adiós.

Recaló en Zeltia, la empresa familiar, poco antes de que falleciera su padre. Y cogió las riendas. Era 1986. Por las mismas fechas, España ingresa en la Unión Europea y la legislación de patentes se ve modificada. “Hasta entonces podíamos copiar los productos”, reconoce. “Pero a partir de ese momento tienes que investigar de verdad. Y yo sabía lo duro que era”. Ahí salta el chispazo. ¿Por qué no centrarse en los fármacos de origen marino? Al fin y al cabo, el 75% de las especies de nuestro planeta viven bajo el agua. Y era un territorio virgen porque los laboratorios no esperaban obtener nada mejor que el aceite de hígado de bacalao. Sólo la multinacional Roche lo había intentado. Era la década de los setenta y Roche era el líder gracias al éxito del Valium. Pero se adelantó a su época. “Los aparatos de resonancia magnética no tenían mucha potencia. Para aislar un producto tenían que recolectar 30 kilos, así que decidieron utilizar formol para el almacenamiento. Pero el formol destruye la actividad biológica”. El batacazo de Roche fue un aviso a navegantes. Las farmacéuticas dieron los océanos por perdidos.

Fernández Sousa vio la oportunidad. “Yo estaba en contacto con universidades que disponían de aparatos no comercializados. Eran prototipos que se averiaban cada dos por tres, pero sólo necesitabas cosechar un kilo de esponja o de medusa para investigar”. ¿Por qué precisamente el cáncer y no algo más sencillo, como antibióticos o análgésicos? “Estoy seguro de que en el mar encontraremos de todo, pero somos una empresa pequeña y teníamos que concentrar nuestro esfuerzo”. España no es una potencia investigadora, pero sí pesquera. Su padre había fundado Pescanova. Fernández Sousa convenció a la familia para que los biológos se embarcasen en los buques congeladores. Los marineros se acostumbraron a convivir con los científicos. Tiraban juntos de las redes. Unos sacaban la merluza y los otros le echaban el guante a cualquier cosa con aspecto no comestible.
Durante diez años nada fue fácil. “Todo el mundo era escéptico. Yo buscaba financiación debajo de las piedras, pero no la encontraba”. PharmaMar se sostenía gracias a sus compañías hermanas. Bajo el paraguas de ‘mamá Zeltia’, el lucrativo negocio de los ambientadores e insecticidas (ZZ Paff y Casa Jardín) permitía que la hija mimada siguiese investigando sin preocuparse de dar beneficios a corto plazo.

El panorama dio un vuelco en 1996. Las autoridades norteamericanas aprobaron el comienzo de los ensayos en seres humanos de su primer medicamento.Y las multinacionales volvieron sus ojos a Galicia. Era el principio de Yondelis, el fármaco que ahora está a punto de comercializarse. ¿Se trata de un producto milagroso? “Hace cien años una infección era mortal. Hoy hemos vencido a las bacterias porque existe un arsenal de antibióticos. Pero un solo antibiótico es incapaz de matarlas a todas. Con los antitumorales pasa lo mismo. Nunca habrá un medicamento que cure todos los tipos de cáncer. Nuestra aportación es limitada”, expone Fernández Sousa.

La primera aplicación de Yondelis será el sarcoma de tejidos blandos. Los sarcomas sólo representan el 1% de los tumores, pero son muy rebeldes. Por eso la UE otorgó a Yondelis la categoría de ‘medicamento huérfano’, es decir, Zeltia tendrá la exclusividad para el tratamiento del sarcoma durante diez años, pues no existe ninguna alternativa satisfactoria. Yondelis ha demostrado efectividad en pacientes donde la quimioterapia ha fracasado. Los índices de supervivencia son esperanzadores. Y mejorarán cuando se aplique a enfermos con tumores menos desarrollados. Además, no tiene efectos secundarios. No se cae el pelo ni se inflaman las mucosas.

Pero el potencial de Yondelis va más allá porque ha demostrado ser activo contra otros ocho tipos decáncer, entre ellos los cuatro grandes asesinos:ovarios, mama, próstata y pulmón. Se necesitan nuevos permisos para estos tratamientos. Si se consiguen, Yondelis sería un medicamento ‘blockbuster’: aquellos que facturan más de mil millones de dólares, como la aspirina. Aunque no se vendería en las farmacias, pues circularía sólo en hospitales a un precio de 12.000 euros.
Zeltia ha vivido de las expectativas generadas por esa supuesta panacea durante un lustro. La salida a Bolsa fue apoteósica. Las acciones llegaron a revalorizarse un 1.300%. Quien hubiese invertido un millón, tenía ahora trece. Luego llegó la peor racha bursátil desde la crisis del petróleo y la debacle generalizada de casi todos los valores. Las acciones de Zeltia llegaron a pagarse a 21 euros. Hoy la cotización ronda los siete.

Yondelis ha sido un as bajo la manga. Y ahora es el momento de enseñar las cartas. En apariencia, la situación es delicada. Puede ser una impresión injusta, porque si algo ha inyectado Fernández Sousa a sus empresas es la planificación y la paciencia. En realidad, PharmaMar no juega a una sola baza. Ahí están los otros medicamentos que van llegando a las últimas fases de la experimentación: Aplidin (30 veces más potente que los antitumorales actuales), Kahalalido (100 veces más activo), ES-285 (hay que multiplicar por… ¡30.000!, dicen que no parece deeste mundo). Y hay otras 650 patentes en cartera. Fernández Sousa se ha comprometido a sacar un fármaco al mercado cada dos años. De ahí que su credibilidad esté en juego con Yondelis. Para variar. Ganarse a los incrédulos es una constante en su carrera.

Pero cada vez son más los conversos. El Instituto Americano del Cáncer ha autorizado el estudio deYondelis en niños. La multinacional Johnson & Johnson ha sucrito un acuerdo para comercializarlo fuera deEuropa, abriéndole las puertas a los mercados estadounidense y japonés. La compañía tiene oficinas en Boston y Madrid. En ambas sedes reciben llamadas diarias de enfermos que piden ayuda. Tantas que hubo que contratar a dos personas para atenderlas. El semanario financiero más prestigioso del mundo, ‘The Economist’, eligió a Fernández Sousa empresario ético del año por ambicionar algo más que una buena cuenta de resultados. La terquedad de este gallego nace de su orgullo de pionero, de la necesidad de demostrarle a los demás que tenía razón y de probarse a sí mismo que valía la pena arriesgarse, pero sobre todo de esas llamadas telefónicas.

EL MILAGRO QUE COTIZA EN BOLSA
Zeltia empezó a cotizar en el mercado continuo en 1998. Y durante un par de años fue el asombro de la Bolsa. Gracias a una ampliación de capital ingresó 30.000 millones de pesetas. La multinacional Johnson & Johnson se comprometió el año pasado a pagar otros 27 millones de dólares por los derechos de Yondelis fuera de Europa. Hoy, en plenas vacas flacas,con las acciones cotizando a la tercera parte de lo que llegaron a valer, aquella euforia parece muy lejana. “La bolsa no tiene mucho que ver con lo que haces. Es una cuestión psicológica. Cada mañana nos desayunamos con un escándalo. El inversor está esperando a que se expulse a los golfos del parqué”, reflexiona Fernández Sousa. Vista en perspectiva, la trayectoria bursátil de Zeltia ofrece un perfil demasiado escarpado para el gusto de su presidente. Al calor del subidón que multiplicó por siete los beneficios de la compañía llegaron los especuladores: en lugar de invertir, apostaban. Y apostaban fuerte. La esperanza generada por Yondelises de tal magnitud que las ventas mundiales pueden alcanzar los 1.119 millones de euros si se demuestra que su efectividad no se limita a los sarcomas e incluye también, entre otros, el cáncer de mama y pulmón. Pero con la crisis la mayoría de los accionistas cobró sus plusvalías y voló. Sólo la familia no abandonó la nave. Y Fernández Sousa se propuso entonces captar socios estables que compartiesen la filosofía de la empresa: ir poco a poco, con prudencia, no cansarse nunca de investigar. Encontró una aliada en Rosalía Mera, la ex esposa del dueño de Zara, una empresaria tan gallega, discreta y atípica como él. Mera ha comprado el 4% de Zeltia por 90 millones de euros. La compañía vale 2.250 millones.

UN NOMBRE TAN SONORO COMO VIAGRA
El medicamento se llama Yondelis, pero sólo desde hace unos meses. De hecho, a los empleados de PharmaMar todavía se les escapa el viejo identificativo: un soso y aséptico ET-743. Más que un nombre, era una matrícula. Zeltia contrató los servicios de Namebase,una empresa norteamericana dedicada a bautizar nuevos productos. Las farmacéuticas pagan fortunas: hasta dos millones y medio de dólares por una denominación sonora, atractiva y fácil de recordar. Se hacen estudios de fonética en 17 idiomas. ¿Quién compraría xildenafilo en la farmacia? Pero Viagra es otra cosa… Evoca la potencia de las cataratas del Niágara en su segunda sílaba. Eso dicen los publicistas. Pasó con el antidepresivo fluoxetine, que triunfó como Prozac. Y Zeltia confía en que pase con Yondelis. La anécdota ilustra la cuidada puesta de largo del fármaco.

BULENT KUKURTCU, EL DETECTIVE DEL MAR
Cuando se le pregunta a Bulent Kukurtcu en qué mares ha buceado, se rasca la coronilla y con un hilo de voz contesta con cierto embarazo: “Me temo que en todos”. Kukurtcu es un biólogo marino de origen turco, responsable de las expediciones de PharmaMar en busca de nuevos fármacos. Su labor es la de un detective. Descubrir organismos susceptibles de curar alguno de los 300 tipos de cáncer existentes. De preferencia en aguas cálidas (Caribe, Índico, Mediterráneo…), pero también en la ría de Vigo o en la Antártida. Kukurtcu dirige a un equipo que recolecta, etiqueta, congela y envía organismos a los laboratorios de PharmaMar,donde se comprueba si los ejemplares en cuestión dan signos de actividad cuando se les pone en contacto con células tumorales. Si hay reacción, Kukurtcu es el tipo más feliz del mundo. “Las investigaciones pueden durar diez años. Primero en tubos de ensayo, luego con ratones, por fin en seres humanos… A veces aparecen reacciones indeseables y hay que abandonar después de un lustro… Eso es duro”. A Kukurtcu le obsesiona el medio ambiente. “Imagínese que encontramos un ser vivo con unas propiedades fabulosas. Y que volvemos al cabo de los años para recolectarlo y por culpa de la contaminación ha desaparecido”. Se conoce al invertebrado del que procede Yondelis como si fuera su hijo. “Es muydelicado. Como larva vive seis horas, se fija en un estolón y crece. Su aspecto recuerda a un racimo de uvas. Actúa como una depuradora. Parece un organismo muy simple, pero es capaz de sintetizar moléculas muy complejas. Tenga en cuenta que la vida surgió en el mar hace 3.500 millones de años y que la tierra fue colonizada hace sólo 650 millones. Nos lleva cierta ventaja”. En el medio terrestre los animales huyen desus depredadores. La resistencia del agua impone lentitud y hace que muchos animales adopten una vida fija: esponjas, corales, ostras, moluscos… Para defenderse recurren a métodos químicos. El veneno más letal procede de una serpiente marina: una gota mata a cinco personas. Esa potencia también tiene su reverso curativo. Bastan 17gramos de Yondelis para tratar a mil pacientes. Y sólo dos kilos y medio al año podrían abastecer a todos los hospitales.

(CUADRO)
CRONOLOGÍA DE UNA EMPRESA FAMILIAR
1940. Nace Zeltia con la idea de aprovechar el cornezuelo de centeno gallego para tratamientos en ginecología. Se utilizan los despojos de los mataderos en la producción de reconstituyentes y el páncreas de porcino para fabricar insulina. La familia Fernández Sousa, propietaria de Pescanova, adquiere el 90% de la sociedad.
1941. Factura un millón de pesetas en su primer ejercicio.
1942. Zeltia entra en el mercado de los insecticidas con la marca ZZ.
1949. Es uno de los laboratorios fundadores de la empresa Antibióticos, creada para paliar la penuria de penicilina en España.
1952. Factura 30 millones de pesetas.
1964. Se asocia a empresas británicas. Adquiere helicópteros para fumigaciones.
1975. Creación de Xylacel, dedicada a la fabricación de barnices.
1980. Factura 1.900 millones de pesetas.
1986. José María Fernández Sousa-Faro funda Pharma Mar con el objetivo de buscar fármacos de origen marino contra el cáncer.
1991. El Grupo Zeltia incluye Pharma Mar, Pharma Gen (diagnóstico de enfermedades mediante análisis genético), Zelnova (insecticidas y ambientadores), Promax (maderas) e Inmunal (autovacunas).
2001. Zeltia obtiene unos beneficios de 117 millones de euros (más de 19.000 millones de pesetas).

EL ARSENAL DE PHARMAMAR
En desarrollo clínico (experimentación en seres humanos, 3 fases):

Yondelis (ET-743)
*Procede de un tunicado (Ecteinascidia turbinata)
*Mar Caribe y Mediterráneo
*1.300 pacientes tratados
—Sarcoma de tejidos blandos (fase 3, pendiente de la autorización para comercializarse).
—Cáncer de mama (fase 2)
—Cáncer de ovario (fase 2)
—Cáncer de pulmón microcítico (fase 2)
—Osteosarcoma (fase 2)
—Adenocarcinoma de endometrio (fase 2)
—Tumores pediátricos (fase 1)
—Cáncer de próstata (fase 1)
—Estudios de combinación (fase 1)

Aplidin
*Procede de un tunicado (Aplidium albicans)
*Mar Mediterráneo
*200 pacientes tratados
—Cáncer colorrectal (fase 2)
—Cáncer de riñón (fase 2)
—Cáncer medular de tiroides (fase 1)
—Linfoma no Hodgkin (fase 1)
—Cáncer de pulmón microcítico (fase 1)
—Cáncer de próstata (fase 1)
—Tumores neuroendocrinos (fase 1)
—Leucemia linfoblástica aguda (fase 1)
—Tumores pancreáticos (fase 1)
—Tumores gástricos (fase 1)
—Tumores de cabeza y cuello (fase 1)
—Cáncer de vejiga (fase 1)
—Tumores pediátricos (en investigación preclínica)

Kahalalido F
*Procede de un molusco (Elysia rufescens)
*Hawai
*30 pacientes tratados
—Cáncer de próstata avanzado (fase 1)
—Cáncer de mama y otros tumores sólidos (fase 1)

En investigación preclínica (experimentación ‘in vitro’ y con cobayas)
ES-285
*Procede de un molusco (Mactromeris polynyma)
*Atlántico norte
—Cáncer de próstata
—Cáncer renal
—Hepatoma

Tiocoralina
*Procede de un actinomiceto (Micromonospora marina)
*Estrecho de Mozambique

Variolina
*Antártida



3 Responses to “Zeltia, la esperanza que llega del mar”  

  1. 1 hugo soria ruiz

    requiero informacion del medicamento Aplidin. tengo un hijo de 14 años con LLA tipo T urge tiene 3 años y medio con la enfermedad y tiene un mini transplante de medula osea por favor contesteme urgente , gracias

  2. 2 hugo soria ruiz

    requiero numero de etelefono de ustedes para llamarlos

  3. 3 laluzenmi

    ya le he pasado el teléfono de zeltia, vía email. un saludo.

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